El aumento del paro entre los extranjeros no tiene un efecto homogéneo entre las diferentes nacionalidades más abundantes en Catalunya. En todo caso, la mayoría rechaza optar por los planes de retorno a sus países de origen.
Razvan es un ciudadano rumano de 31 años afincado en Catalunya desde 2004. Habla perfecto castellano, inglés y algo de catalán, y ha ejercido en los últimos años de jefe de obra. Ahora, con la crisis, ha decidido volver a Rumania, un país que recibirá 30.000 millones de euros de inversión de la Unión Europea hasta 2013 y que ha emprendido acciones para recuperar talento de la diáspora rumana. Pero el caso de Razvan no es generalizable para los 1.103.790 ciudadanos extranjeros ubicados en Catalunya a 1 de enero de 2008.
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